Chapter 6
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por-
4^ ' Vida , ascendencia , crianza , (í^c, porque es muy caudalosa , y abierta de faldones , rema- ta sobre la mandíbula superior en figura de coroza , apa- ga humos de Iglesia , rabadilla de pabo ó cubilete titiri- tero ; pero gracias á Dios no tiene trompicones , ni ca- ballete , ni otras señales Farsaicas. Los labios frescos, sin humedad exterior , partidos sin miseria , y rasgados con rectitud. Los dientes cabales , bien cultivados , estre- chamente unidos y libres del sarro , el escorbuto , y otros asquerosos pegotes. El pie, la pierna y la mano son correspondientes á la magnitud de mi cuerpo ; éste se va ya torciendo acia la tierra , y ha empezado i des- cubrir un semicírculo á los costillares , que los maldi- cientes llaman corcoba. Soy todo ¡unto un hombron alto , picante en seco , blanco , rubio , con mas catadu- ra de Alemán , que de Castellano ó Estremeño. Para los bien hablados soy bien parecido ; pero los marcado- res de estaturas dicen que soy largo con demasía, algo tartamudo de movimientos , y un si es no es derrengado de portante. Mirado á distancia parezco melancólico de fisonomía , aturdido de facciones , y triste de guiñaduras; pero examinado en la conversación , soy generalmente risueño , humilde y afectuoso con los superiores , agra- dable y entretenido con los inferiores , y un poco libre y desvergonzado con los iguales. El vestido ( que es parte esencialísima para la similitud de los retratos ) es negro y medianamente costoso ; de manera , que ni pi- ca en la profanidad escandalosa , ni se mete en la estre- chez de la hipocresía puerca y refinada. El paño pri- mero de Segovia , alguna añadidura de tafetán en el ve- rano , y terciopelo en el invierno , han sido las freqüen- tes telas con que he arropado mi desvaído corpanchón. El corte de mi ropa es el que introduce la novedad , el que abraza el uso y antojo de las gentes , y lo mas cier- to
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to el qne quiere el Sastre. Guardo en la figura de Aba- te Romano la ley de la reforma Clerical , ménos en los actos de mis escuelas , que allí- me aparezco con los de- mas Catones envaynado en el bonete y la sotana , que son los apatuscos de Doctor, las añadiduras de la ciencia, y la cobertera de la ignorancia. A diligencias de los criados voy limpio por defuera , y con los melindres de mis hermanas por dedentro ; porque á pesar de mi pereza y mi descuido , me hacen remudar el camisón todos los dias. Llevo á ratos todos los cascabeles , y campanillas que cuelgan de sus personas los galanes , los ricos , y los aficionados á su vanidad: Relox de oro con sus borlones , que van besando la ingle derecha , sorti- jon de diamantes , caxa de irregular materia , con taba- co escogido , sombrero de Inglaterra , medias de Holan- da , hebillas de Flandes , y otros géneros , que por gri- tones y raros publican la prolixidad , la locura , el an- tojo , el uso y el aseo. Mezclado entre los Duques'y los Arcedianos , ninguno me distinguirá de ellos , ni le pasa- rá por la imaginación que soy Astrólogo , ni que soy el Torres , que anda en esos libros siendo la irrisión y el moxarrilla de las gentes. He sido el espanto y la incre- dulidad de los epe buscan y desean conocer mi figura; porque los ma-s pensaban encontrarse cen un Escolar monstruoso , viejo , torcido , jorobado , cubierto de cer- dones , rodeado de una piel de camello, ó mal metido en alguna albarda , como hábito proprio de mi bruta- lidad. Este soy en Dios , y en mi conciencia ; y por esta copia , y la similitud que tiene mi gesto con la cara del mamarracho , que se imprime en la primera hoja de mis Almanakes , me entresacara el mas rudo , aun- que/ine vea entre un millón de hijos de Madrid.
'4 El genio, el natural , ó este duende invisible (lia-.
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48 Vida , ascendencia , crianza , Ó^c. mese como quisieren ) por cuyas burlas , acciones y movimientos rastreamos algún poco de las almas , anda copiado con mas verdad en mis papeles; ya porque cui- dadosamente he declarado mis defectos, ya porque á hurtadillas de mi vigilancia se han salido arrebujados entre las expresiones , las bachillerías , y las incontinen- cias, muchos pensamientos y palabras que han descu- bierto las manías de mi propensión , y los delirios de mi voluntad. Desmembrado , y escasamente repartido se encuentra en algunas planas el cuerpo de mi espíritu ; y para cumplir con el asunto que me he tomado , juntaré en breves párrafos algunas señas de mi interior, para que me vea todo junto el que quisiere quedar informado de lo que soy por dentro y por fuera. Tengo , como to- dos los hijos de Adan , hígado , bazo , corazón , tripas, hipocondrios, mesenterio y toda la caterva de rincones y escondrijos que asegura y demuestra la docta Anato- mía. Estos son ( según aseguran los Filósofos naturales) los nidos y las chozas donde se esconden y retiran los apetitos revoltosos , los afectos inescrutables , y las pa- siones altaneras y porfiadas. Dicen que habitan en estas interiores cavernas de la humanidad y lo benigno , lo furioso , lo dócil y lo destemplado , lo arguyen de la disposición , textura , qualidad y temperamento de la parte. La pintura es galana , vistosa y posible ; pero yo no sé si es verdadera. Lo cierto es , que salga del hí- gado , del bazo ó del corazón ; yo tengo ira , miedo, piedad, alegría , tristeza , codicia, largueza , furia , man- sedumbre , y todos los buenos y malos afectos , y loa- bles y reprehensibles cxercicios que se pueden encontrar en todos los hombres ¡untos y separados. Yo he proba- do todos los vicios , y todas las virtudes , y en un mismo dia me siento con inclinación á llorar y á reir; á dar y á
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retener; i holgar y á padecer ; y siempre ignoro la can- osa y el impulso de estas contrariedades. A esta alterna- tiva de movimientos contrarios he oido llamar locura; y si lo es , todos somos locos , grado mas ó ménos ; por- que en todos he advertido esta impensada y repetida alteración. A la mayor ó menor altura de los afectos, y á la mas furiosa ó sosegada expresion'de las pasiones, llaman genio , natural , ó crianza la mayor parte de la comunidad de las gentes ; y si el mió se ha de conocer por las mas repetidas exaltaciones del ánimo , aquí las pondré con la verdad que las examino , apartando por este breve rato el sonrojo , que se va viniendo á mi semblante.
Soy regularmente apacible , de trato sosegado , hu- milde con los superiores , afable con los pequeños , y las mas veces desahogado con los iguales. En las conversa- ciones hablo poco , quedo y moderado, y nunca tuve valor para meterme á gracioso , aunque he sentido bu- llir en mi cabeza los equívocos , los apodos , y otras sa- les con que sazonan los mas políticos sus pláticas. Há- llome felizmente gustoso entre toda especie , sexo y des- tino de personas; solo me enfadan los embusteros , los presumidos y los porfiados ; huyo de ellos luego que los descubro , con que paso generalmente la vida dicho- samente entretenido. Tal qual resentimiento padece el ánimo en las precisas concurrencias , donde son inexcu- sables los pelmazos , los tontos , y otras mezclas de ma- jaderos que se tropiezan en el concurso mas escogido; pero éste es mal de muchos y consuelo mió : sufro sus disparates con conformidad y tolerancia , y me vengo de sus desatinos con la pena que presumo que les darán mis desconciertos. Soy dócil y manejable en un grado vicioso y reprehensible ; porque hago y concurro i Parte I, G quan-
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quanto me mandan, sin examinar los peligros , ni las resultas infelices ; pero bien lo he pagado , porque las congojas y desazones que he padecido en este mundo, no me las han dado mis émulos , mis enemigos , ni la mala fortuna , sino es mi docilidad y mi franqueza. Mi dinero, mis súplicas , mi representación , tal qual es , mi casa , mis ajuares los he franqueado á todos , sin ex- ceptuar á mis desafectos. Lo mas de mi vida , ya en los pasages de mis venturas, y ya en las avenidas de mis abatimientos j la he pasado comiendo á costa agena, huésped honrado , y querido en las primeras casas del Reyno ; y pudiendo ser rico con estos ahorros , y las producciones de mis tareas , siempre andan iguales los gastos y las ganancias. He derramado entre mis amigos, parientes, enemigos y petardistas, mas de quarenta mil ducados , que me han puesto en casa mis afortunados disparates. En veinte años de Escritor Jie percibido á mas -de dos mil ducados cada año, y todo lo he re- partido, '-gracias á Dios , sin tener á la hora que es- to escribo mas repuestos que algunos veinte doblo- nes que guardará mi madre, que ha sido siempre la tesorera y repartidora de mis trabajos , y cauda- les. Si á algún envidiosillo ó mal contento de mis fortunas , le parece mentira ó ^ex^eracion esta ganan- ' cía , véngase á mí , que le mostráfe las cuentas de Juan de Moya , y las de los denlas Libreros , que todavía existen ellas , y vivo y tnis administradores. Es público , notorio y demostrable mi desinceres , tanto que ha tocado en perdición desorden y majadería. He trabajado de valde,y con continuación, para muchos que han hecho su fama y su/ negocio con los desperdicios de mis fatigas. Habiendo sido el número de mis tareas bastantemente copioso , son mas las que están en lista
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de las regaladas , que en la de las vendidas. Sobre el caudal de mis pronósticos , y mis necedades ha teni- do letra abierta el mas retirado de mi amistad , y el mas extraño de mi conocimiento. El dicho Moya , que es el depositario de mis mercaderías y disparates , jurará que le tengo dada orden para que no recatée mis pape- les , y que los dé graciosamente al que llegare á su Tien- da , sin mas recomendación que la de una buena capa. Siendo ( como diré mas adelante , además de lo dicho) el Escritor mas desdichado y pobre de esta era , me he conducido en las ciento y veinte Dedicatorias , que se pueden ver en mis librillos, con bizarría tan glorio- sa , que he desmentido los créditos de petardo , con que regularmente se miran estos cultos. Nunca miré á mas fines , ni á mas esperanzas que al agradecimiento , la veneración , y el adorno de la obra. Al tiempo que ex- presaba mis rendimientos , escondia mi persona ; y las mas veces dedicaba á los Héroes mas elevados los ausentes , ó á quien yo contemplaba que estif^ese rhuy fuera de la retribución , y que la ausericia. ó- e^' retiro dificultasen las comunes satisfacciones. Mis deseos y mis sacrificios fuéron siempre puros , at^ht^ ,' "cortesa- nos , y Ubres de las infecciones del interéTmecánico , y la lisonja abominable. He puesto esta menudencia im- pertinente , para que se sepa que no tengo todas las con- diciones de mal Autor , pué's me falta la codicia con que muchos se sujetan á hacer las obras , confiados alegre- mente en que el Héroe á quien dedican, les ha de pagar á lo ménos la impresión ; y estos no cortejan, que roban. Hablo gordo y eiftre los que me tratan y conocen. Gri- te ahora el satírico que quisiere , ponga los manchones que le elija su rabiosa infidelidad á mi pobreza y mi desasimiento , que aquí estoy yo , que sabré limpiarme
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y desmentirle con mis operaciones , y los testigos 'mas memorables de la España.
Trato á mis criados como á compañeros y amigos; y al paso que los quiero, me estoy lastimando de que los haya hecho la fortuna la mala obra de tener qwe ser- virme. Jamas he despedido á ninguno; los pocos que me han acompañado, ó muriéron en mi casa, ó han sali- do de ella con doctrina , oficio y conveniencia. Los ac- tuales que me asisten , no me han oido reñir , ni á ellos, ni á otro de los familiares; y el mas moderno tiene ocho años de mi conapañía. Todos comemos de un mismo guisado , y de un mismo pan ; nos arropamos en una misma tienda ; y mi vestido , ni en la figura , ni en la materia se distingue de los que yo les doy. El que anda mas cerca de mí es un negro sencillo , cándido , de bue- na ley, y de inocentes costumbres ; á éste le pongo mas de punta en blanco , porque en su color y su destino no son reparables las extravagancias de la ropa ; yo me entretengo en bordar , y en ingrerir sus vestidos , y lo- gro que lo vean galan y á mí ocupado. Ni á éste ni á los demas los entretengo en las prolixidades y servidum- bres que mas autorizan la vanidad que la convenien- cia ; y aun siendo costumbre por acá»entre los Amos de mi carácter y grado , llevar á la cola un sirviente , en el trage de Escolar, en ningún tiempo he querido que vayan á la rastra. Yo me llevo y me traigo solo donde he menester ; me visto y me desnudo sin edecanes: escribo y leo sin amanuenses ni lectores ; y sirvo mas que mando ; lo que puedo hacer por mí no lo encargo á nadie ; y finalmente yo me siento rflejor y mas aco- modado conmigo que con otro. Si éste es buen modo de criar sirvientes ó de portarse como servidos , ni lo disputo, ni lo propongo , ni lo niego ; yo digo Jo que
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pasa por mí , que es lo que he prometido , y lo demas revuélvanlo los críticos como les parezca.
La valentía del corazón , la quietud del espíritu, y la serenidad de ánimo que gozo muchos años ha , es la única parte que se le puede envidiar á mi naturaleza, mi genio ó mi crianza. De niño tuve algún temor á los cuentos espantosos , álas novelas horribles , y á las fre- qüentes invenciones con que se estremecen y se es- pantan las credulidades de la puerilidad, y los engaños de la juventud y la vejez ; pero ya , ni me asustan los ca- lavernarios, ni me atemorizan los difuntos , ni me pro- duce la menor tristeza la posibilidad de sus apariciones. Crea el que lee, que según sosiega la tranquilidad de mi espíritu, sospecho que no me inquietaria mucho ver aho- ra delante de mi á todo el Purgatorio. Este valor ( que mas parece desesperado despecho ) aseguro que es hijo de una resignación christiana ; pues siendo Dios el úni- co dueño de mi vida , sé- que estoy debaxo de sus dis- posiciones y providencias , y es imposible rebelarme á sus decretos : para el dia que determine llamarme á jui- cio , estoy disponiendo, con su ayuda , mi conformi- dad , y no me acongoja que el aviso sea á palos , á pe- dradas , á Médicos , á cólicos ó difuntos : sea como su Magestad fuere servido , que á todo estoy pronto y re- signado. Por la soledad , la noche , el campo y lascru- xías melancólicas me paseo sin el menor rezelo \ y nun- ca se me han puesto delante aquellos fantasmas que sue- " le levantar en estos sitios la imaginación corrompida , ó el ocio y el silencio , grandes artífices de estas fábricas de humo y ventolera. Las brujas , las hechiceras , Ids duendes , los espiritados , y sus relaciones , historias y chistes , me arrullan , me entretienen , y me sacan al semblante una burlona risa , en vez de introducirme el
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miedo y el espanto: Varias veces he proferido en las conversaciones , que traigo siempre en mi bolsillo un doblon de á ocho , que en esta era vale mas de trescien- tos reales , para dárselo á quien me quiera hechizar ; ó regalársele áuna bruja, á una espiritada que yo examine: ó al que me quisiere meter en una casa donde habite un duende , me he convidado á vivir en ella , sin mas pre- mio que el ahorro de los alquileres : y hasta ahora he pagado las que he vivido ; y discurro que mi doblon me servirá para Misas y porque ya creo que me he de mo- rir sin verme hechizado ni sorbido. Yo me burlo de todas estas especies de gentes, espíritus y maleficios ; pe- ro no las niego absolutamente; las travesuras que he oi- do á los Historiadores crédulos de mi tiempo , todas han salido embustes; yo no he visto nada , y he andado á montería de brujos , duendes y hechiceros lo mas de mi vida. Algo habrá : sea en hora buena , y haya lo que hubiere ; para que no me coja el miedo le sobra á mi espíritu la contemplación de lo raro , lo mentiroso de las noticias , y la esperanza de que no he de ser tan des- graciado que me toque á mí la mala ventura , y el mo- chuelo : y quando sea tan infeliz , que me pille el golpe de alguna de las dichas desgracias, me encaramo en mi resignación católica , y miéntras llega el talegazo , me rio de todos los chismes y patrañas que andan en la boca de los crédulos y medrosos , y en la persuasión de algu- nos que comercian con este género de drogas. Tengo presente al Torre Blanca , al Padre Martin del Rio , en sus Disquisiciones Mágicas , y muy en la memoria los Actos de Fe que se han celebrado en los Santos Tribu- nales de la Inquisición , en los que regularmente se casti- gan mas majaderos , tontos y delinqüentes en el primer Mandamiento de la Ley de Dios , que brujos y hechi-
