Chapter 24
Section 24
cjH El Ermitaño y Torres.
taja , y el pobre humor que se descuida , dan con él en tierra ; recibo las pesadumbres quando vienen lloradas y enxutas ; á las desdichas no las abro la puerta , que mi organización es posada de arrieros mas locos , y una lo- cura en qualquiera parte se acomoda ; y las señoras pe- nas, como se precian de graves, no se pueden espar- cir en mi fantasía , y es ruin mesón mi espíritu para tan hinchada soberbia ; ceno poca carne , y en abrevia- tura doy gracias á Dios ; me acuesto temprano , y doy gusto al gran Avicena , señor del Aforismo , y á sus se- quaces les niego el atributo que les paga nuestra glo- tonería.
Libre el alma de estos sustos, retoza el animal con un desahogo , que hace ménos pesados los humores ; el cuerpo se baña en un sayo baquero , entre sotana y caperuza ; los hijares se chapuzan en un par de calzo- nes miqueletes , en donde se acomodan los lomos con- valeciendo de los estrujones del trage , pola} na justa , za- pato pecador dequatro suelas, bueno para edificio, por- que es ancho de cornisas , y la nuez del pescuezo he- cha piernas , desde el hueso esternón hasta la mandí- bula , sin que la tenga de las agallas el garrote c^e cue- llos golillas^ corvatas, ni otros arreos, á quieres se les puede perdonar el adorno por la carga.
Los alientos, que estaban tísicos , las fuerzas héticas, las respiraciones dificultosas, y todos los mo\inientos emplastados de la ociosidad, ya van cc brando su nati- vo calor con el nuevo exercicio ; á U dos doy a be- ber los sabrosos cordiales del esparcin ierto , ya airojan- do un canto, apedreando un cueiro(que esto se lla- ma jugar á la calva ) y esto lo exercito pocas veces, que por acá hay pocas calvas con cuernos, al reves de otras poblaciones , que no hay calva , por estéril que sea,
que
Conversaciones Físico- Medie as y Chimicas, 99 que no brote estos duros pelambres ; ya burlando un novillo , y ya rodando un monte por asustar á un pá- xaro , tareas todas , aunque reñidas con la seria política, gustosas y acomodadas á la vida natural : pues una tar-^ de ( aquí va empezando lo preciso del Prólogo ) es- taba yo bien entretenido con las tres personas de este pueblo , virlando á competencia nueve bolos , quando me apartó de su compañía y mi diversión un criado que me traia las cartas , que desde la Corte y otras par- tes me escriben algunos amigos , que no me han queri- do olvidar ; llevóme la atención una mas abultada que •las regulares de un pliego , y abriéndola , me hallé ( por no cansarte ) dentro del sobrescrito aquel cartapacio al- chímista que me'habia ofrecido el Ermitaño , 'que me recogió la noche triste de la muía ; llegaron los cole- giales de campiña á saber novedades , y habiéndoles leí- do la Gaceta , les dixe : aquí viene una obra de gran consideración , hagamos rancho , y vamos leyendo ; que nos place , dixéron los tres : yo leí ; y aquellas hojas, en donde se explica en latín el Ermitaño , se las cons- truía yo de modo , que quedaba contenta su senci- llez. Uno de ellos , que es el Cicéron de este conce- jo, y el Aristóteles de esta ribera , levantándose de un poyo , en donde estuvo oyendo Con toda atención , di- xo : ello bien claro lo dice , y á fe que el Ermitaño no es como los de esta tierra , que son unos porros, que sabe un punto mas que satanás ; pero aunque él lo asegura tanto , á mí me parece mas fácil sacar esa piedra de la vegiga del diablo , que del mercurio , y es mucho que esos Chinos , ó como se llaman , ha- yan tenido piedra, desaguándose tanto por todas par- tes ; pero en fin , saqúese , ó no se sáque , yo me he alegrado tanto de oillo , que si Dios me diese algún hi-
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loo -£/ Ermitaño y Torres,
jo en la mi moger , lo he de poner á Sulfúreo y Pe- drero , que todos los hijos de la piedra son muy dicho- sos ; y ahora se me ha venido al calletre , que .antaño pasó por esta serranía un Astrólogo de estos , y de las yerbas del campo , y los mocos cjue arrojaba el Herre- ro , hada agua muy clara , y diz que á sus solas for- maba oro y plata. Estas razones áiso el noticioso pa- tán ; y yo respondiendo á él , y hablando contigo , Lec- tor , dixe : Él intento del Ermitaño en esta obra es persuadir con la natural filosofía , que del mercurio y el sulfur se compone una unión de elementos , y en ellos se oculta una quinta esencia ^ que con ella y otras es- pecies vertidas en todos los cuerpos metálicos y huma- nos , los purga y mundifica las superfluidades , flemas, impurezas y otras enfermedades ; esto es , al impuro estaño lo limpia de aquella untosidad ,, y lo dexa pla- ta al sucio cobre lo purga de sus flemas, y. lo trans- muta en oro , y al cuerpo humano lo libra de las en- fermedades presentes , y reserva de las futuras , de qual- quiera especie y condición que sean ; los preceptos que da el Ermitaño para formar esta suma medicina son muy racionales , y aunque yo en la primera par- te de esta obrilla los aborrecí, fué por no estar ente- rado en '^US: principios , y porque no entendí las me- táforas con que se explican en sus libros estos Filósofos enigmáticos entendiéndolos tú , Lector amigo , podrás hacerte de oro, y robusto de salud (si. la operación, sale conforme te aseguran estas doctrinas), y quando. esto no 'logres, te enriquecerás á lo ménos con las vo- ces de una graciosa filosofía ignorada en nuestra Es- paña ; yo la he leído , pero no he procurado la ex- periencia ; si se me detienen algunos quartos , puede ser que los gaste en hornillas y alambiques ; y como en-
cuen-
CorPvers Aciones Físico-Médicas j Chhnicas. ‘loi cuentre 'esta piedra, te prometo- de ' decírtelo con tal claridad /.que no necesites mas maestro (que toda- vía no está explicada :'á mi satisfacción esta obra ) , y Ermitaño ‘no ' ha querido vomitar todo el venenoj ,y si no la encuentro , también te avisaré , que á - mi me tiene graii cuenta festejarte y servirte , -porque tú eres mi piedra filosofal , de donde yo saco con mas seguridad el Oro, da p-lata y el cobré : Y con esto á Dios, que no se me ofrece mas.. VALE.
LA SUMA MEDICINA
ó PIEDRA FILOSOFAL,
Qiie saca d luz de las tinlehlas- de enigmas y metáforas, con que la obscurecieron los Chimistas Filósofos tm Ermitaño , codicioso solo del aprovechamiento
de los Curiosos.
I^a parte mas famosa, mas oculta , mas difícil, mas noble y mas secreta de la filosofía natural , es la que te escribo desde estas soledades , donde habito mons- truo racional de estos carrascos ; he procurado dictar- la y escribirla con toda claridad y sucinta gramática; limpiándola de las enigmas , figuras y rnetáforas con que la ocultaron' y obscureciéron los avarientos Chímistas; que ;se dieron al experimental estudio de esta gloriosa ciencia , procurando mas que descubrirla , enterrarla. El genio prudente conocerá á la primera vista lo famoso y verdadero de la operación , y aun el mediano discur- so á continuado desvelo conseguirá' el fin de estas ope- raciones , excluyendo miserablemente ' á los de duro in- genio. Debe ser el estudiante artífice de esta profesión.
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escogido y práctico en el conocimiento de la natura- leza y en la anatomía de los metales y tener ave- riguadas sus generaciones , enfermedades , imperfeccio- nes y otras impurezas en sus minas , y del mismo modo debe conocer los tres órdenes de medicinas ó piedras; pero como las dos sean sofisticas y falsas , ó á lo me- nos conjeturables , trabajará el buen profesor en una sola, que es la tercera , la gran Piedra Suma Medicina Filo- sófica , única y cierta del todo , de la qual solamente escribiéron los verdaderos Filósofos , y la tratáron en sus libros , dexando como inútiles y vanas las otras^dos órdenes de medicinas y piedras ; y así yo , imitando la lección , estudio y manufactura de los mas graves, escribo esta tercera órden , apartándome de otros inten- tos inútiles , y ántes de empezar mi tratado ( por si fue- re á otras manos) quiero decir cómo ha de ser el pro- fesor de esta ínclita filosofía.
Tengo el consuelo , amigo Torres , de que estás ador- nado de alguna de las amables prendas que han de com- poner al buen operario de estas artes ; sí solo he com- prehendido en tí la poquísima constancia en esta pre- cisa diligencia , porque te advierto variable en todo li- nage de propósitos ; pero venciendo la gran pasión que tienes á la íioxedad, no dudo yo sacar en tí con mi doctrina un famoso profesor , que acredite la maltra- tada ( por no conocida ) ciencia délas ciencias; y por si acaso en las demas propiedades tuvieres que emen- dar , quiero decirte , así á tí como á qualquiera que leyere .este tratado, como ha de ser el profesor de estas operaciones.
_ Ha de ser garboso , y que pique un poco en des- varatado en despreciar sus dineros ; debe ser firme en la empresa, ni muy tardo , ni muy pronto, sino obser- va-
Conversaciones Físico- Médicas y CMmicas. 103 vador y cauteloso ; ha de estar sano , sin estorbos en pies,’ manos ni en la vista , ni ha de ser muy viejo ni mo- zo , ni tan pobre que no tenga con que suplir los pri- meros gastos para alcanzar esta suntuosa y poderosa filosofía y y en fin , debe ser el aplicado á esta ciencia, hijo verdadero de la doctrina , varón de sutil talento, medianamente rico , pródigo , sano , constante , firme, suave pacifico , templado , y bien dispuesto de órganos, y miembros; ha de estudiar muchas veces en esta doc- trina, y sacar de sus discursos y su noticia las verda- des ; y sacadas , recomendárselas á la memoria , y en- trar al fin con desinterés y cuidado en la operación ; y siendo el profesor , como llevo insinuado , sin detener- me en otras impertinencias , voy á desengañarte en las siguientes hojas de aquel tropel de errores en que te vi las tres noches , que con gusto mió te comuniqué: no me repares en el estilo , que yo no entiendo de otras recancanillas que de escribir con verdad y sencilléz lo que tengo leído y experimentado , y lo que por mis pro- pias manos he hecho, sin mas principios, ni mas ma- terias que las que se siguen..
Es preciso que sea loable y dichoso el fin de qual- quiera intento , quando los principios están bien estu- diados ; y aun dice Aristóteles en el primero de los Ethicos , ,que no se duda el fin sabido el principio : Qui scit principiiim aliczijus rei y scit J'ere usque ad fmes ejiis* Así , pues , empezaré por los principios de esta famo- sa filosofía , para que á estos suceda la gloriosa consu- mación que deseo. Son , pues , los principios de esta ciencia los mismos que en los metales , y la materia prin- cipal de estos en sus minas, déla cjual se engendran; es el agua seca , agua viva ó argento vivo ( que con todos estos nombres la bautizan los Chímistas) y el spi-
ri-
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ritus f¿etens , ó sulñir ; pero es de notar, que estos en su naturaleza, como los crióla mina, no son la ma- teria que buscamos , porque en aquellos lugares , donde son engendrados , no se encuentra algún metal ; es, pues , su materia una substancia creada por la natura- leza , que contiene en sí á la naturaleza y substancia del argento vivo y el sulfur ; y de esta materia ó subs- tancia de estos dos se engendra y procrea otra substancia sutil y fumosa; en las entrañas de la tierra y venas mi- nerales, en donde se congregan y detienen; y después que la virtud mineral: baña Á la dicha fumosa mate- ria , la congela y une con unión inseparable y íixa , por medio del calor y decocción. natural , templada en la minera , y tan unidos ,.>qne .lii' el ’luimedo , que es el 'argento , se puede separar del seco , .que es el sulfur, ni el seco 'del. húmedo.. De esto se infiere, que en los metales se dan naturalmente quatro elementos , y que estos son homogéneos , que no son otra cosa que unos humos sutilísimos , congelados y fixos por decocción na- tural en la minera , y alterados en naturaleza de me- tal. También se saca de esta doctrina, que el hume- do radical de los metales en su calcinación , por la ho- mogeneidad y fuerte unión con los elementos no se consume , ni se separa , como sucede al húmedo radi- cal de la piedra., por faltarle la unión con el seco ó sulfur ; y así vemos , que el húmedo de las piedras es volátil , y huye del fuego , y el húmedo de los meta- les es fixo y permanece en él ; que el sulfur en la generación de los metales es como agente , y la subs- tancia del argento vivo es paciente : y por esto al sul- fur llaman pater mineralíum , y al argento vivo rnater.
De lo dicho conocerá el artífice filósofo , que la na- turaleza , en la creación y formación de metales , tiene
cier-
Conversaciones Físico- Jyíédicas y Chmicas, 105 cierta substancia ó materia , es á saber ; el argento vivo, de la qual materia hace salir en la mina aquella fu- mosa substancia ó materia sutil , que después con el artificio de la naturaleza se convierte en metal aque- lla , pues , primera materia , de la qual se engendra la dicha fumosa materia , es cuerpo , y aquella fumosa en- gendrada de ella es espíritu ; y así la naturaleza hace del cuerpo espíritu , y la hace subir desde la tierra al cielo, porque de una materia corporal hace una cosa espiritual 3 y porque á esta materia espiritual la doc- ta naturaleza convierte en metal ; como hemos dicho, entonces hace del espíritu cuerpo , y así la hace baxar del cielo á la tierra : póngote , Torres amigo , estas as- censiones y descensiones á la tierra y el cielo , porque son metáforas con que ocultáron estos famosos princi- pios los avarientos Chímicos , y porque si leyeres sus libros no te confundas; y así, volviendo á atar el hilo de nuestra intención , digo que en todas estas opera- ciones verdaderamente no podemos seguir á la natura- leza , pero hemos de procurar imitarla con atención, ya que no en todo , en parte. También es cierto que todos los metales , en quanto á la raiz de la natu- raleza , son todos de una misma substancia ó materia, pero no de una misma forma ; y esto es por la en- fermedad ó sanidad , mundicia ó inmundicia , quan- tidad ó poquedad de la substancia del argento vivo y el sulfur , en la unión natural , por la distinta quali- dad de minas , y la larga ó breve decocción de la na- turaleza ; esto me parece que basta para dar á enten- der la general generación de los metales , voy á de- cir los radicales principios de esta secreta filosofia.
Los radicales principios en que se funda esta cien- cia , son cierta y determinada materia ó substancia pro- Parte IL o oia
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pia del argento vivo y sulfiir fumosa y sutil natu- raleza de estos dos , engendrada por nuestro artificio, limpidísima , clara , en la qual existe el espíritu de la quinta esencia , como diremos después : n© es esta subs- tancia , ni el sulfur ni el argento , conforme están en sus mineras naturales , sino cierta parte de estos dos, que ni es sulfur ni argento. Esta substancia , que digo fu- mosa volátil , se fixa y se mata , y convierte en otra substancia de argento y sulfur , que es pasible en el fuego, y nunca huye de él, ántes bien persevera siem- pre , la qual después por la decocción templada y con- tinua , y por maestría de este arte se congela en una piedra fluida tingente, y que persevera en el fuego. Al- gunos Filósofos dicen , que de solo el argento vivo sin las comixtiones ó mezclas del sulfur se engendra esta materia ; pero esto es lo mismo que voy yo afirman- do , porque el argento vivo contiene naturalmente en sí el sulfur rubro mezclado ( y este sulfur rubro yo le he sacado de la albura del argento vivo con mis pro- pias manos. ) Los agentes en la operación de esta cien- cia son el agua y fuego , y estos dos elementos se coad- yuvan juntamente ; la tierra y el ayre son los pacien- tes, el .agua es el macho , la tierra la hembra , el sol es el padre , y la luna la madre ; de muchas cosas ne- cesitamos en este arte , que no las ha menester la na- turaleza, pero nuestro estudio ha de ser imitarla. En es- tas cosas de que necesitamos , es de advertir que es- tan los quatro elementos, y conviene con precisión sa- ber convertirlos unos en otros , mudarlos y alterarlos, es á saber : hacer del húmedo seco , del frió cálido , y del cálido frio,*y de otra suerte es imposible consu- mar con perfección la obra ; nota , que así como la naturaleza hace del cuerpo espíritu y del espíritu cuer- po
