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Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras del Doctor Don Diego de Torres Villarroel

Chapter 20

Section 20

Con versaciones Físico- Médicas y Chimicas. 6 1
in seipsis expermntur tune ( cum hoc uniciim solamen ) in- veniant commentitus fraudihus alios Jdllere , ér sihi co- mités efficere nituntur. De modo , que tú pierdes de re- coger las limosnas que puede contribuir la devoción de los payos y aldeanas de estos contornos , y las po- cas que recoges , las desperdicias en alambiques, hornos y estiércol , y la transmutación que esperas , ó la pie- dra filosofal que extraes , es una burla de tus inten- tos y de tu trabajo , perdiendo la obra y el aceyte.
Él hambre canina del oro , y la sedienta codicia de la plata engañó á algunos impuros é idiotas Filó- sofos á sacarle el zumo de los peñascos , á exprimir los terrones de los senos escondidos , á cribar arenas, á amontonar mierdas , leches , orines , sangres de bru- tos y otras porquerías , y con el carbón y el estiércol han querido fermentar estas materias, para que de ellas salga el milagroso elixir de la vida , y quieren que el fuego material de quatro troncos , y el humo calien- te de unos cagajones y pajas supla por el fuego del sol, y que tenga sus benignidades y influencias tan activas como el padre de las luces, á quien Dios nuestro Se- ñor tiene encargadas las generaciones , fábricas , naci- mientos y muertes de todos los entes del mundo in- ferior. ;Rara locura ! ¡ Valiente vanidad! y suma igno- rancia de las obras de Dios , parecerles que son tan li- mitadas y fáciles que las pueda hacer su escandaloso ingenio.
Desde las primeras elecciones de la materia y del agente se hace imposible y ridicula esta operación ; lo primero , porque qualquiera mineral crudo , sacado del estómago de la tierra, no hay horno , alambique , va- so ni fermentación alguna con c^ue se acabe de perfec- cionar la cocción de una materia ya cierta para ser oro
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y plata , y mucho ménos se ha descubierto la capa- cidad , modo , ni disposición de juntar , unir y elegir las primeras materias para que se suelte el oro ó Ja pla- ta , ú otro metal ; lo segundo , porque como ya apun- té antes , es asunto muy soberbio querer introducir en los carbones y en el estiércol un calor de las condi- ciones é influencias del sol. Oye la doctrina de los mis- mos Autores Chímicos y Alchímistas , y nota las di- íicultades que ponen en la teórica , y la poca consi- deración con que pasan á la práctica.
Dicen, que la permixtion del agua y la tierra es la materia primera y primera disposición de todos los metales, piedras villanas, preciosas y medios minera- les , y que esta tierra y agua la une y aprieta el es- pecífico fuego del Sol , de Marte , Saturno y los demas Planetas celestes , y que estos con la fuerza de su cur- so , y el continuado calor y condición favorable de sus influencias dan la última hermosura y perfección á las piedras preciosas y metales , que todos conocemos.
Pasan estos hombres á examinar los átomos ó par- tecillas de la tierra , y dicen , que de la tierra de la luna no puede salir el oro , ni de la tierra del sol pue- de salir la plata , sino es , que es necesario que la ma- teria ó tierra sea apta y dispuesta para que el calor especial de los Planetas la cueza y disponga para ser oro ó plata , porque si de una misma tierra se pudie- ran form'ar todos los metales, estos se criaran y se pro- duxeran en qua Iquiera parte de la tierra , y todo el mundo fuera Potosí , Tucaman y Reotinto, lo qual por la experiencia es falsa. Ellos, es cierto , que ni conocen la tierra que es á propósito y acondicionada para ser- oro , estaño , ó azogue , ni ménos tienen conocimien- to de la virtud del planeta , á cuyo cargo dicen que es- tá
Conversaciones Físico- Médicas jy Chhnicas, 63 tá su decocción : luego desde los primeros elementos teó- ricos empiezan á delirar y á errar las operaciones que desean, y aun aseguran de ciertas en la práctica.
Todos sabemos que el oro, la plata, los'diaman- tes , las margaritas , las sales , los betunes , azogues y toda la casta de piedras , minerales y medios se crian en el vasto estómago de la tierra , y confesamos que no caen llovidos del Cielo, y lo mas que presumimos es , que son unas gotas de agua y átomos de la tierra, cocidos y unidos con el calor del sol ó del fuego sub- terráneo ; pero no nos atrevemos á asegurar con certe- za su generación , ni ménos hemos discurrido en c]ué las puede hacer el hombre ; y lo que únicamente con- fesamos , y hemos visto es , que puede imitarlas , pe- ro no hacerlas , como tú presumes , engañado con esa varaunda de disparatados y supersticiosos libros , en cu- ya lección pierdes el juicio , el caudal y las horas.
Presume esta fantástica íilosofia haber escudriñado los linages de las piedras , y haberles expurgado la cas- ta á los metales, y dice : que el carbunclo , v. g. se for- ma de la tierra del sol y del calor del sol. El dia- mante lo labra el infíuxo de la luna en la tierra de la Luna y de Júpiter. La esmeralda se fabrica en tierra del sol con el fuego de influencia de Marte, Siendo esto (sierto y preciso, como aseguran los Profesores de la Al- -chímia , hagan merced de mostrarnos ( de modo que se pueda creer) un calor m.aterial que tenga la actividad que el fuego de Marte del Sol ó de Satuino , ó busc]uen la tierra del Sol , de Marte, ó de Júpiter, ó á lo n'énos fabriquen de la materia que ellos quisieren una tierra equivalente á la que tenga la esmeralda, el carbunclo, la plata y el oro,; y después de encontrado este fuego y estas materias , háganme el gusto de darles aquel gra- do
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do de calor , ya intenso , ya remiso , con que la dis- creción de la naturaleza lo gradúa para formar la pri- mera y última perfección de piedras y metales. ¡Todo- es imposible, así los supuestos, como las operaciones! Mas: si el sol , en sentir también de los mas de los Alchí- mistas , tarda mil años en la fábrica de una de las mi- neras brillantes , y es preciso que , según su movimien- to y calor , vayan cociendo lentamente estas materias, dándole grados , que ni falten ni excedan, ¿como quie- re el Chímista ó Crisopeista con un calor de leños y porquerías , y unas materias asquerosas , como son ca- gadas , orines , sangres , pelos y leches , hacer un mi- lagro con el tiento y la sorna que el sol y las luces de las estrellas lo van sudando? ¿Queriendo hacer su ru- deza mas en una hora , que todo el cielo en un siglo? Cúrate por Dios de esas légañas que tiene tu entendi- miento , que me pesa que un amigo, á quien amo tan de veras sufra tales fealdades y costrones en el buen rostro de tu capacidad.
Me ha motivado á grandes carcajadas las escapa- torias que acostumbráis tener los profesores del carbón y las hornillas , quando os oprimen con los argumen- tos ; y la regular solución es decir , que su intención no es hacer oro ni plata con aquel primor de soli- dez que la fabrica en sus mineras la sabiduría de la naturaleza , que lo que hacen es imitar sus obras , dispo- niendo una materia sólida que parezca plata , y otra que se asimile al oro , y á otra darle la tintura y du- reza que á la esmeralda y el diamante ; pero que no pueden formar oro verdadero , plata , mi piedra de aque- lla virtud , solidez , condiciones que las hace la natu- raleza; materia es digna de risa. Ya sabemos que el hombre de cortaduras de papel y almagre forma una
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Cor.Tersaciones Físico- Médicas y Clnmicas. 6 5 figura de la rosa , pero no es rosa ; pinta un páxaio, pero no es páxaro; dora un leño ; y al cobre ó al hier- ro les da, la tintura del oro, pero no es pro 5 pues si no pueden hacer otra cosa que esta imitación y ficción, ¿ para qué es escribir , y haber hecho un arte y una fi' iosofía tan misteriosa , explicadas por parábolas , an- fibologías , equívocos y otros secretos , siendo por sí un oficio que lo puede aprender'en quatro dias el Sa- cristán mas rudo ? Ultimamente , si sabes transmutar metales, ó hacerlos de nuevo, ó darles á tus materias la verdadera solidez de las que cria la naturaleza , la España está inundada en metales impuros , ¿ por qué no llegas con el soplo de tu gracia , y la dignidad de tu ciencia á saludarlos , y haces tú y los demas pro- fesores la obra de la caridad de sacarnos de pobres? En Vizcaya tenemos hierro , en Extremadura azogue, y en fin , en siglo que todo es yerro , te sobran ma- terias para las transmutaciones , veamos un milagro de tu ciencia, y saldré yo de temerario y de pobre, y serémos ricos , aunque nos maldiga el Potosí ; y si no quieres usar de los metales á medio cocer , que tiene hirviendo en sus escondites la madre naturaleza , apro- véchate de tus yerbas , brutos , sales , betunes y es- tiércoles , á ver lo que sacas de ellos ; y si en tu sen- tir esos son verdaderos principios , muéstrame el útil de tus operaciones.
; Jesús , Jesús , y que tarabilla I ( dlxo mí Ermitaño ya vas perdiendo en mi estimación las ^buenas condi- . clones de estudiante , que veneraba yo desde estas mon- tañas en tus escritos ; el trato desengaña ; los papelo- nes abultan y desfiguran muchas veces la naturaleza dol ingenio. Hombre , yo no te he prometido montes de oro en mi filosofía ; yo no te aseguro ciertas todas las Parte IL i trans-
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transmutaciones ó precipitaciones , ni yo te ofrezco el verdadero arte de la Crisopeya. Yo no te he asegura- do hacerte vico , ni inmortal. Mi fin ya te he dicho que es instruirte en unos elementos chímistas teóricos y prácticos , para que puedas hacer todas las operacio- nes que hasta hoy han divulgado estos profesores, que sirven para varios medicamentos , y para dar varias tinturas á los minerales , y disponer algunos sólidos y líquidos de benigna hermosura , y prodigiosa virtud y ha- bilidad. Esta doctrina es la que yo profeso el rato que vaco de mis devociones , y éste es el estudio que han fatigado los hombres sutiles de ingenio, y han consu- mido muchas horas en la delicadeza de estos arcanos naturales : y los hombres de mas buena vida, y de ex- celente nacimiento, y de mucho caudal han sido los príncipes de este arcanismo , no los desarrapados , por- dioseros y tunantes , como tú dices. San Alberto Mag- no , San Gregorio , Beato Raymundo LuHo, y otros in- finitos Santos y Varones que venera la Iglesia , la pro- fesáron y escribiéron , y por esta escala del conocimien- to de las criaturas visibles y de sus maravillosas eco- nomías contemplaron la maravillosa órden con que Dios nuestro señor dispuso estas causas segundas , para que se mantenga la economía y magisterio de este globo prodigioso. En fin , amigo Torres , la noche es tuya, y aguantaré la mecha , y no volveré á hablar palabra; pero en la noche que me toque, desde ahora te pre- vengo que me has de oír sin replicarme ; y por aho- ra vuelve á atar el hilo de tus disparates, que yo ya vuelvo á reconcillarm.e con mi paciencia para sufrirte. Tócame, por ser tú el dueño del coche ( dixe yo) el primer lugar; y así prosigo, y perdona mi molestia, que tú eres amigo, y sabrás sufrir mis impertinentes
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dadas é impresiones , que me tienen mal complexio- nado el juicio acerca de este asunto.
Estas quejas ’y desconfianzas que padezco , amigo Pe- dro , no nacen , como crees , de la debilidad de mi talen- to, ó de lo rabioso de mi condición , porque en esos li- bros que abrazan tus estantes , he leido la mucha fisga que hacen unos autores de otros , y algunos desenga- ñados han publicado la falsedad que vieron en sus ope- raciones. En el Teatro Chímico esta incluso un trata- do Ignoti Actoris , que así se intitula , en donde ha- llarás burladas todas las vanidades de Juan Crisipo , con- vencidas las ideas de Paracelso , y revolcadas las doc- trinas de Tomas Mufeto. El mas ciego por este lina- ge de filosofia fuá Teob Hognelande Mirelburgense , y en el tomo que escribió de Alchimi¿e difjicultatibus , lo mas que asegura es,, que el hierro puede ser transmu- tado en cobre ú otro metal ; pero también asegura que pierde el Chímista en la^separacion : acuérdome de las palabras que pone en el proemio de su obra : Fer- rum enim , aquls sponte , ér térra scatiirientibus , ^ fu- cile enim artifcio , in ¿es transit , hydr urgir ium cum
sulfure excoctum in argentwn mntatur (^quamquam ahs- que lucro ) nisi m.xjor artifcis solertia accedat ; y pro- sigue diciendo, que sobran en Francia, Inglaterra , Ger- mania y Bohemia hombres que con sus manos y unos polvos de poquísimo valor y quantidad , que prepa- rados y puestos al fuego , se vuelven en argento vi- vo , oro y plata ; y añade , que diéron los metales á todo exámen. ¡Pues válgame Dios ! Si este hombre di- ce que sobran estos hombres , que hacen esta trans- mutación , ¿dónde están estos hombres? ¿dónde los metales que han fabricado? Si muriéron , ¿ á quién de- xiron por herencia sus arcanos. ? ¿ Cómo no los pre-
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miaron sus Reyes y Príncipes ? i De qué les ha ser- vido tanta gracia y tanto tesoro , quando los mas de estos acaban la vida hambrientos y desnudos ?
Ya habrás oido decir , que en el Ducado de Flo- rencia se guarda como alhaja prodigiosa una barra , mi- tad oro , y lo restante de hierro : La historia que nos cuentan es , que revolvió un mancebo de un Mariscal con esta barrilla de hierro toda una zupia que había de beber un caballo ; y después de bien meneado el purgante para que se incorporasen los ingredientes , lim- pió el Practicante del Albeytar la barra , y toda aquella porción que quedó untada de los ingredientes salió de color y solidez de oro tan puro y ñno, que habién- dolo sujetado á la mordedura de la lima y al fuego del crysol , hallaron ser oro de purísimos quilates. Aho- ra digo yo , que la casualidad ( si es cierta la historia) descubrió el modo de la transmutación ; y es cierto tam- bién , que serán muy comui^s los aceytes , yerbas y materiales del purgante que tragó el Caballo 3 el hierro también es común , y todo de poquísimo valor y tra- bajo ; ¿pues cómo volviendo á zabullir el mismo hierro en ei mismo brevage no acabó de hacer la transmu- tación en lo restante de la barra ? Que también es de la historia este conato ; con que lo que sacamos de este suceso ( quizá fabuloso ) es , que si es posible la trans- mutación , es necesario aprovecharse de im instante de influxo celeste , el c]ual ignoran todos ; y faltando el conocimiento de este punto, como falta , es imposible, chímérica y fabulosa toda la doctrina que enseña di- chas transmutaciones. No dudo yo que los metales y piedras consisten en muchos adulterios ; ya hemos vis- to el oro adulterado , la plata , el cobre, la piedra ága- ta , venturina y Ja esmeralda 3 á todos estos sugetos los
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‘Conversaciones Físico-Medicas y Chiinicas. 69 imita el arte , haciendo un barro , ó una pasta , en don- de se introduce el calor esmaragdino , la tintura del oro 5 del cobre y de la plata ; y todo esto es imitar á la naturaleza , no es hacer lo que ella hace y dis- pone.
Juan Bautista Porta fué uno de los separadores y transmutadores mas insignes de su tiempo ; y hablando del estaño , me acuerdo que dice : Pro viribus igitur ar gtimentiim imitar i conabhnur , quod Jadíe grcestabitur^ si qiic-e injciimt iujrmit atibas , abolescimus , ac Jzinditus eraimiis stridorem , videlicet snrdltatein libar em ^ molitiem. Y tiene razón , porque la plata no es otra cosa que un estaño sonoro , limpio , solido , duro y blanco; con- que no hay duda , que si quitamos al estaño la blan- dura , la sordera , y le expurgamos de la untosidad que tiene, imitaremos, y no mas, a la plata. Hecha esta salva, prosigue dando medicinas para purgar el cuerpo del es- taño ; y primeramente manda meterlo en cal , redu- ciéndolo á un cuerpo , y que esto sea muchas veces, y después quiere que sea regado con orines de niños, aceyte de avellanas , y con estas unciones dke que babea toda la inmundicia. Dice también que se ha de reducir á polvos , y que estos polvos son la materia dispuesta que hacen la transmutación de la plata ; fá- ciles y poco costosas son las medicinas. Y yo traigo en la memoria la receta ; ponte mañana á hacer la ope- ración , y verás como sacas estiércol del estaño en vez de plata ; oye ahora la receta en el idioma que él la puso, que no la quiero recitar en el Castellano , por no variar en el mas leve accidente. Dejicito injdelam argilaceam igni contumacem patentioris oris , 2¿t ignes^ centibus prunis scandeat , Jerrea rtidicida penniscere in- desinenter oportet doñee totum ignescat , non ¡iqiiescat,_