Chapter 19
Section 19
¿Yo creo que ya no nos falta que ver ? Sí , me res- pondió ; espera , verás esta caxita con varios pomos. Aquí tengo el antimonio diaforético , el régulo de anti-
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inonio , el marcial , la píldora perpetua , el azufre dorado de antimonio , eí tártaro hemético , y polvos de quintilio y otros vomitivos , como el vidrio jacintinos de antimo' nio. Ya sabrás sus efectos y composiciones , y así por no detenerte, mira esta otra caxa donde tengo algunos bezoirdicos , como el mineral , jovial^ solar lunar y marciaL este otro caxon hay cosas muy curiosas, que verás otro dia que estemos mas despacio ; pues ya que he tenido la fortuna de verte en esta soledad, lo que nunca imaginé , no has de marchar en ocho ó q lince dias. S,acóme entonces mi Ermitaño lacerta verde , el oro fulminante , el arcano duplicado , el corali^ no y 'algunos' precipitados de mercurio , la manteca de antimonio , la de estaño y otras operaciones , que tuve especial gusto en verlas.
Mostróme también el croco de Marte aperitivo y ads’- tringente^^ y otras operaciones del hierro , de Jas que sirven para las opiladas. También me ensenó algunos cáusticos , como la piedra infernal y el potencial arsenical y otras curiosidades. Después de reconocidas estas co- sas , le dixe : he reparado en que no rae has manifesta- do medicinas galénicas antiguas ; y aunque éstas no son tan efectivas ni tan maravillosas , no se puede negar su virtud. No las estimo tanto ( me respondió ) como á las chímicas : pero también tengo en aquel anden encima de la puerta algunas de la primera clase. Aquí está \2i confección de alkermes y hecha en Mompeller , y la áQ jacintos ; y últimamente guardo de .cada serie de los antiguos una o dos operaciones , que me sobran para mi gasto \ y así de los purgantes tengo el 'xarahe de rey , de los electu arios el p anchima gogo ó católico y de los emplastos el benedicto de musitano , y algunos ungüentos , aceytes y aguas ; y lo que mas estimo son
lar
Conversaciones Físico- Médicas y Chimicas, 53 las Infinitas plantas , raíces y yerbas , que me da ea las estaciones este amenísimo país , y de ellas algunos cocimientos famosos que hago.
Aquí llegaba mi Ermitaño , y sacando yo la ca- beza al jardinillo , conocí por la altura del sol , que era medio dia , y le dixe : vamos á comer , que ya es hora ; y siento que se hayan huido tan brever las de la mañana , porque te juro por la ley de amigo , que he estado sumamente gustoso y divertido. Vamos , di- xo el Ermitaño ; pero , aguárdate , que aunque le ha- gamos otro ratito de traición al hambre , has de ver otras cosillas mas curiosas , que las que has examinado. Tiempo nos sobrará después para darle otra vuelta á- tu botica , y entonces exáminarémos con mas juicio , y mas despacio todos esos sorbetes y brevages ; y reco- nocida prudencialmente su naturaleza , bien sé yo, que no has de jurar á Dios y una cruz por su actividad, aunque vives tan enamorado de sus qualidades : y aho- ra vamos á destripar la holla , que yo no me atrevo ' á darle mas sustos á mi apetito. Comimos sabrosamen- te empleados , repasando memorias de nuestra prime- ra crianza ; y después de dormir un poco , volvimos á pasear el campo ; y quando el sol nos dexaba sin luz , nos retiramos , huyendo de la frialdad de la tar- de á la Ermita. Dispuso de secas carrascas un alegre fuego , y al dulce calor de los tizones empezamos la conversación , siendo el asunto los entretenimientos y destino de mi Ermitaño. Dióme el primer lugar , co- mo á huésped , y empecé á expresar mis aversiones i sus cuidados , en la forma que verá el que lea lo que se sigue.
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El Ermitaño y Torres.
NOCHE PRIMERA.
NO contiene sistema ni abraza proyecto la discre- tísima república de las facultades libres ó mecá- nicas , que no me haya comunicado suavísimos deley- tes ; pero solo á dos estudios he probado con tal astío, que apénas los gustaba el labio de la aplicación , quando se volvía en bascas y vómitos toda la región del en- tendimiento. El uno es éste de la separatoria ó .cryso- peya , y el otro es el de las genealogías, ambos muy parecidos en la codicia , inquietud y el embuste , auii- .que desemejantes en las intenciones. Entretiénese el ge- nealpgista en desenterrar huesos , cribar abolorios , za- randear linages y revolver cenizas : cava , pues , en los sepulcros el historiador de muertos , y cronista de generaciones , y á las primeras azadonadas encuentra sangre ; prosigue cavando , y tropieza podre ; vuelve á profundar , y da de ocíeos en los gusanos ; y dán- dose por desentendido de los errores de la hediondez, porfía hasta hallar el desvanecimiento , el polvo y la nada. Hállase confuso , sin tener otro mineral ni otra materia prima que el lodo , los gusanos y Ja corrup- ción , y fabrica en su fantasía un nuevo Adan en aque- llas obscuridades , con que quiere resplandecer la pro- sapia del héroe , á quien desea lisonjear. Del mis- mo modo procede el chímico , da las primeras aza- donadas , y encuentra la sangre elemental de los entes: cava segunda vez , y ya reconoce el carbón ; vuelve á cavar, y. se tropieza con el humo y el agua desús cienos , quiere formar un héroe tan insigne y virtuoso como la piedra filosofal , mintiendo luces , imaginan- do valores , y achacando poderíos al estiércol , al
car-
Conversa cloné i Físico- Médicas y Chhnlco.s, carbón , al aceyte , y otras porquerías , como las que en'contró el corchete de vidas , agarrante de huesos, salteador de executorias , y depósito de últimas volun- tades y papelones. No obstante las bascas que siente mi -inclinación ( ya que he tragado esta pócima ) esta noche he de vomitar toda la cólera que tengo movi- da desde el punto que vi estas alquitaras , estiércol y carbones que conservas en nuestro dormitorio.
Tú quedaste muy persuadido á que yo era parcial de las hornillas y carbones esta mañana quando me hiciste el favor de mostrarme tu botiquín ; y es tan contrario , epe firmemente creo' que esa mezcolanza de yerbas , minerales y brutos , que con el fuego ma- terial dispone la separatoria, solo sirve de ‘ derrotar la sencilla virtud de aquellos sugetos ; y en la última dis- posición de esencia , bálsamo , tintura , elixir ó espíritu, si queda alguna virtud , es precisamente ménos epe la que antes sostenían en su primera textura , y por con- siguiente ménos conocida ,* y la fuerza virtud y acti- vidad , que cacarean los chímicos de sus piedras ben* ditas , es una moneda falsa de la salud , con que in- tentan los profesores de esos embustes filosóficos bur- lar las desconfianzas de los desengañados , y la cre- dulidad en los sencillos. Luego tú (acudió el Ermitaño) niegas la visible virtud de los vegetables , la actividad agilísima de los minerales , y la prodigiosa fuerza de los brutos. Y últimamente parece , que crees que el po- der de Dios, y la habilidad de la- naturaleza ha cria- do en sus substancias unos sugetos inútiles > vanos y' de ningún provecho para recuperar la salud perdida de los hombres. No niego (respondí) las utilidades de los entes naturales , pues creo ciegamente que no hay en las dos máquinas , celestial y terráquea cuerpo alguno
que
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que no encierre especialísimas virtudes, empezando por el humilde hisopo que se cria en el texado , hasta el cedro , que es honor del líbano ; y desde la hor- miga hasta el elefante , y el mas rudo , él mas acti- vo , el mas flaco y el mas fuerte , todos conspiran á nuestro aumento y diminución , y aun creo mas ; y es, que cada uno contiene todas las virtudes naturales ; pues prescindiendo de otras eficacias , hablando solo de sus ope raciones en los cuerpos racionales igualmente he visto que purga y detiene ; corrobora y desmaya ; ali- menta , seca y humedece la escarola , como la lechuga; el manná , que el ruibarbo ; el pan , que el carnero; el vino , que el agua ; pues las varias afecciones , que imprimen en los cuerpos no nacen de su actividad ó pereza , sino de la varia textura y disposición , que en- cuentran en las entrañas , donde primero se depositan. Y últimamente , todos los sugetos chicos y grandes del mundo , sean naturales ó artificiales , han de sostener en sí los quatro elementos : luego todos, sobre poco mas ó -ménos , han de soltar una misma virtud , é in- troducidos en nuestros cuerpos los nutrirán , purgarán, darán sueño y vigilia , y los inclinarán á las demas buenas ó malas , sanas ó enfermas operaciones con que notamos , alegres y afligidos , mozos y viejos , vivos y muertos á los cuerpos humanos ; pues todo lo cria- do concurre á darlos salud , enfermedad , tristeza , gozo, vida y muerte.
No hay alguno tan bárbaro que no confiese esta admirable eficacia al sugeto mas flaco de naturaleza, así á los que se crian en la superficie de la tierra, como á los que se cuecen en las profundidades de su estómago ; lo que yo no me determino á creer es , la poderosa actividad y puntual virtud que sin mas exá-
men
Conversaciones Físico- JMédlcas y Chhnicus, 57 men que su antojo han hecho los Físicos en las yer- bas , minerales y brutos , para cobrar la salud perdida de los hombres. Dios nuestro Señor ciertamente que les comunicó á todas sus criaturas una grandísima gracia, y aunque yo he deseado conocerla en algunos , no lo han conseguido mis diligencias ; y si Tomas Wilis , Silvio, Jorge y Etmulero , hubieran manifestado sencillamen- te su interior , dirian esto mismo ; pero como estos y los demas remendones de la salud solo intentáron salir de sus recetas y testimonios , haciendo caudal propio los herbages , y en qualquiera parte tiene pena de dos- cientos azotes el que habla mal de su hacienda , no me admiro que hayan encaramado tanto sus récipes.
En los entes simples hay una virtud que no cono- cemos , pero en los extractos , decocciones , pócimas , es- píritus , opiatas y demas ascos que conservan los Bo- ticarios en sus caballerizas , no solo no se les puede conceder virtud alguna , ántes bien son sumamente per- niciosos , porque entran alterando á la naturaleza , cau- sando bascas , vómitos , desasosiegos y otros penosísi- mos síntomas. Y yo mas he visto morir socorridos de los brebages , que desamparados de ellos ; y mas me fiaré siempre de las oportunidades de la naturaleza , que de las eficacias de las composiciones, y procuraré acon- sejar , que mas provecho hace una yerba cocida en casa, que todos los extractos de la Chímica. Pero dexando esta fuerza á la fe , credulidad y aprehensión que cada uno le quisiere atribuir , permíteme abominar del ma- yor ídolo que veneras ; que aunque me lo has ocul- tado con la cortina de tu miedo , ya sé que es la pe- dra filosofal. Es cierto (dixo mi Ermitaño ) , y te ase- guro que estoy tan persuadido á su posibilidad , que no bastarán á disuadirme del propósito de trabajarla,
h quan-
53 Bl Brmitaño y Torres.
quantas razones y experiencias han inventado los ene- migos de la Crisopeya. No obstante la tenacidad con que me amenazas ( dixe yo), la noche es mia , y yo he de gastarla en aporrearte el crédito en ese falso ído- lo y es preciso que me sufras-, porque soy tu hués- ped , y estoy pronto á satisfacer á tus réplicas , razo- nes y experimentos. Di lo que quisieres ( acudió él ), que ya tengo prevenidas las orejas y la conformidad.
Las ansias y los deseos de los Filósofos Chímistas son tan loables, tan justos y tan útiles, que apénas tie- ne la* vida en la esfera inferior , deleyte tan famoso y de tanto 'provecho : porque el íin de esta filosofía es descubrir un liquor ó quinta esencia para purgar todos los cuerpos de las enfermedades a que viven expues- tos ; y si hubiese hallado su diligencia esta medicina milagrosa, ciertamente que habian descubierto la bien- aventuranza y felicidad natural , porque la buena salud, la larga vida y el mucho oro es el chilindron legítimo de los gustos, los deleytes y las felicidades. Hasta aho- ra corre con opinión de imposible en la práctica la teó- rica de estos elementos, pues nadie ha visto á los cuer- pos impuros de los metales limpios por la virtud de esta piedra bendita ; ni á los cuerpos racionales expur- gados de sus achaques por los medios que ofrece esta filosofía con sus aguas , piedras , elixíris y quintas esen- cias : y en quanto á la extensión de la vida es tan al contrario de lo que prometen , que en siglo alguno han sido las vitalidades mas cortas que en éste ; ni se han reconocido los cuerpos humanos mas llenos de humores viciosos é impuros, por el mayor número de enferme- dades que ha causado la corrupción de las costumbres, ó sea el uso de esos extractos, elixíris y quintas esencias, que en vez de redimir la salud , aumentan de dolores
Conversaciones Físico- Médicas y Chimicas» 59 é impurezas á los cuerpos. Generalmente está admitido entre los Chimicos y Médicos el valor , poder y activi- dad de los extractos , elixíris, aguas de la vida, piedras y los demas embustes hijos del fuego ; pero ninguno puede jurar por su virtud , ni por su qualidad , ni por la certeza de su dosis; y finalmente, omitiendo razones y argumen- tos fortísimos contra la supuesta virtud de sus embe- lecos, lo que percibimos los que de la parte afuera exa- minamos los sucesos es, que los mas cuerpos, que re- ciben sus famosos licores , ó mueren de la enfermedad de haberlos recibido , ó adquieren mayor impureza , y las vidas no se alargan á aquel tiempo que nos dicen; :on que todo es mentira y modos de hurtar sin riesgos de la horca ; y hasta que me desengañe un barron de oro , fabricado por el fuego de esta filosofa , ó un hom- bre de trescientos años , limpio de achaques por el ja- bón de esta piedra , no baxaié un grano á mi incre- dulidad.
Quasi infinitas son las razones bien fundadas que revuelcan todos los débiles dictámenes de este arte; y me acuerdo haber leidoen Santo Tomás e^tas palabras, no tengo presente el numero de . la qüestion , y por eso no lo cito ; pero las voces del Angel de las Au- las , son éstas : Ars virtute sita non potest formam suhs- tantialem anferre , ^iiod tantum potest virtus natura 'i agente , iit patet in Jioc qiiod per artem inducitnr forma ignis in lignis i sed qu.-edamformcesiihstantiaíesstmty quas millo modo ars inducere potest , quia propria , activa ér passiva invenir e non potest \ sed in hoc potest ali quid simi- le [acere , sictit Alchemistce Jaciunt aliqnid shnile auro quantum ad accidentia externa , sed tamen non faciunt verum aurum , quia forma substantialis au^ei non potest per calor em ignis y ano utuntur Alchemistx, Ve atendien-
^ ¡12 do,
6o ' Ermitaño y Torres,
do , y no pierdas coma , te desengañará este juiciosísi- mo y santo Escritor : Sed fer calorem solis in loco de- tennínato , tihi viget virtus mineralis , ideo tale auriim non hahet operationem consequentcm speciein. Esto dice el Santo en quanto á la primera Operación de expurgar los cuerpos metálicos impuros , ó transmutarlos á otro metal mas noble. Y Gerónimo Cardano que fué tam- bién de los bobos codiciosos que intentáron este me- tamorfosis, dice, hablando ya enfadado con el humo y el carbón : C¿eterum h.vc omnia falsis innitiintur princi- piis , quandoqiiidem ignis nihil general. Poderosísimas ra- zones tiene la razón, como te persuadiré , contra el dé- bil arte de estos hombres , pero las mas robustas son las que ellos mismos tienen contra sí , y las que han demostrado á los ojos de todo el mundo en dos ope- raciones visibles : La primera es , no conocer persona de esta vida trozo alguno convertido de un metal á otro por el fuego de sus carbones; y la segunda, ser todos estos profesores unos pordioseros , mendigos , des- garropados , rotos, enfermos, y quantos he conocido los he visto acabar la vida en los hospitales ; y si fuese cierta su habilidad , podían bañarse en oro , y vivir sin la común pensión de los achaques , manteniendo la te- la de la vida , hasta que no le quedase hilacha.
Desde que vi ese aposento , en donde sudas en tin- ta los tuétanos de tus huesos , no se han apartado de mi memoria unas palabras de Demetrio Falereo contra la vanidad de esta filosofía ; son tan de la noche y el asunto , que parece que nos vio juntos para dictar- las, dirélas como él las dexó escritas, por no alterar el sentido con los accidentes de la versión ; Qiiod ca- pere delmerunt , non ceperiint , quod antevi possidehant^ amis ser unt , én metamorjosim , qiiam in metallis spectahaní:
