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Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras del Doctor Don Diego de Torres Villarroel

Chapter 18

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Vamos adelante ( proseguí yo ) y muéstrame algu- nas medicinas para los afectos de pecho , que no esta- rás sin ellas , respecto de los fríos y crudos alimentos de este pais. Mi mayor cuidado , me dixo , es vivir surtido de medicinas para esa enfermedad, porque yo la padezco en las estaciones de la primavera y del oto- ño , y en estas poblaciones es achaque universal , in- troducido en los cuerpos por la sutil y destemplada rigidez del ayre. No solamente guardo algunas com- posiciones , pues también tengo muchos simples pre- parados , como las cochinillas , experma de ballena^ flores de menjid , azufre y su magisterio , de las qua- les suelo yo componer algunas mixturas preciosas. No lo dudo , le respondí, y mas si con esos simples com- pones una masa de píldoras , que manda trabajar Ri- cardo Morton , las quales han hecho milagrosos efectos^ Míralas aquí , me dixo , y sacándolas de una caxita, me las puso en la mano ; y yo en la nariz , y le dixe: ellas son , pues sobresale en ellas el olor del bálsamo del perú y la flor de menjui , aunque los confunde un poquito el bálsamo de azufre , que es el que hace la fiesta. Es un admirable específico , y bastante ligero el de estas píldoras contra las enfermedades de pecho, pulmones , tos , a-sma , y mas quando éstas proceden de humores viscosos , pues visiblemente los desata * disuel- ve , y hace arrojar sin molestia del enfermo , y con és- tas y el antihéctico de Pedro Poterio tienes sobradas me- dicinas para toda esa casta de males de pecho.
Ya que me has tocado en los bálsamos , te he de mostrar uno admirable , que le receta Adriano Minsich. ¿Es el paralítico ? pregunté. El mismo , respondió, y lo venero como reliquia de santo , porque él me ha aliviado de unas rigurosas contracturas de nervios,
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que padecí recien venido á estas soledades. No me admi- ro (repliqué yo ) porque el aceyte del galvano destilado con la trementina y el de sucino, que en las partes mas famosas de su composición- son eficaces para revolver y mitigar qualesquiera dolores de las ¡unturas ; además,^ que creo que se les echa también el clavo , Ja nuez moscada y espliego , y cada uno de estos simples pue- de por sí solo causar los prodigiosos efectos de todo el bálsamo. Y yo te aseguro , que le he visto usar con feliz suceso , no solo en los dolores que te he ex- presado , sino también en la alferecía y perlesía. Yo le aplico ( dixo mi Ermitaño ) interiormente para esas enfermedades , y le he dado por gotas ; y te aseguro que le he visto obrar prodigios. i
Otros muchos bálsamos tengo divertidos por esos andenes , y entre ellos solamente doy toda la estima- ción al católico , que también lo trae Minsich. Ese bálsamo ( le dixe yo ) es , el* sánalo todo , y los peritos Cirujanos le usan para todos sus casos ; éi es un dul- císimo correctivo para los humores de la gota , por- que corta las puntas acres , y dulcifica la acrimonia de tan agudo dolor ; es maravilloso para los dolores de muelas y dientes ; es universal antídoto para las heridas de animales venenosos , contra los cancros ^ viruelas y almorranas ; mundifica todo género de úlceras y Hagas antiguas y recientes ; es cardiaco alexíphármaco , y lo puedes aplicar por dentro sin el menor rezelo para éstas y semejantes enfermedades. Ultimamente , si yo soy capaz de aconsejarte , te digo , que no gastes tu sudor ni caudal en otros bálsamos , con éste solo tie- nes para remediar quantas urgencias puedan asaltarte, y doy por vistos todos los otros , que me aseguras tienes desparramados en tus andenes.
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' Dexemos , pues , los bálsamos y veamos las sales, que bien creo que no estará tu botiquín sin ellas; supongo que tienes la sal de 'perlas , corales y otras piedras preciosas. No tengo tal , me respondió el Ermitaño, porque además de ser comida muy cara para el caudal de un 'pobre’ Ermitaño , estoy persuadido á que son medicinas inútiles ; pues la razón natural dicta , que estas piedras y qualesquiera cuerpos duros terrestres de que se hacen estas sales , con dificultad sueltan la vir- tud , dado el caso que la tengan ; y en mi opinión las piedras solo tienen virtud para hacer caer y descalabrar; y si tienen alguna , yo creo que la comunicarán mejor dadas en substancia que en sales , porque se dexa cono- cer que el valor de estos cuerpos lapídeos y testáceos consiste en su alkali , el qual absorve los ácidos y los dulcifica ; v así haces bien de no estar embarazado de esas inutilidades.
. De Jas sales fixas tengo alguna especie ; pero son las mas comunes, la de agenjos , centaura y otras de esta naturaleza , que como cósa tan conocida no te las enseño por no cansarte. Yo las doy por vistas , y no las aprecio mucho , porque soy de parecer que las sales fixas todas son unas , y es una su virtud ; y sobre este punto se ofrecía mucho que hablar , pero el tiempo es corto y la bolla nos está ya esperando. Espérate, me dixo el Ermitaño: esperé un poco, y sacóme unos pomitos , donde tenían algunas sales volátiles.
La primera que me puso en la mano fué la de víboras , y luego la del cráneo humano , la de marfil y la de cuerna de ciervo. Las repasé por la vista , y re- conocí que estaban bien trabajadas. Estas sales (ledixe) puedes estimar mas que todas las otr.as , que conser- vas en esos andenes , porque sirven de mucho en la • ' Me-
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Medicina , pues se pueden aplicar con gran satisfacción en las fiebres malignas , en las intermitentes , en las viruelas , aplopexías , perlesía , peste y contra todo ve- neno coagulante. Yo las he usado en algunas de las enfermedades que acabas de decir ( dixo él ) , y han favorecido á mis enfermos y á mi buena intención. No tengo mas que éstas, y podría tener otras diferentes; pero como todas las volátiles tiran á un mismo fin , no me he ocupado en otras , porque se necesitan varios instrumentos muy costosos , que no pueden comprar mis caudales sin grave peligro de este Santuario y mi cotidiano alimento. Yo lo creo ( le dixe ) que así para és- tas , como para otros artefactos se necesitan muchos vasos costosos, como son alambiques, cabezas, matra- zes , hornos, recipientes , evaporatorios , vasos de reen- cuetro, gemellos, circulatorios, pelícanos, retortas, cri- soles , embudos , moldes , calabazas , canales , baños, cápsulas , mucho carbón y otras diligencias , para cuya prevención es necesario un grueso caudal ; y aun estoy admirado que hayas podido juntar los pocos que he visto. No te admires ( respondió ) porque ántes de re- tirarme á esta Ermita me hallaba con un aficionado á la chímica, y éste estaba muy surtido de instrumen- tos y materiales ; y quando á mí me tenia embelesada la atención la curiosidad de estos secretos , ya estaba él tan enojado y enpalagado con este]estudio , que me hizo donación de todos , y yo los hice conducir á este retiro. Luego los verás , que los tengo escondidos en ese aposentillo , y parte de ellos verlas anoche en. niiestro dormitorio : y ahora prosigamos en la visita de tu botiquín.
Ya no me queda duda ( proseguí yo ) respecto de que tienes materiales é instrumentos , que tendrás mu- chas
Conversaciones Físico- Médicas y Chhnicas. 47 chas cosillas curiosas y de valor ; y creo que no esta- rás sin algunos espíritus. Tengo ( respondió ) y no po- cos : te .enseñaré los mas principales por no molestarte. Sacó un envoltorio de frascos , y dixo : mira , en este pomito se encierra el espíritu de la secundina humana: en éste el de orina : en éste el de hollín ; y en esa andana que ves, tengo el de cuerno de ciervo , el antiepi- léctico 5 el de nitro , el de sal común , el theriacal y otros. Por sus nombres ( le dixe ) vengo en conocimien- to de sus virtudes , porque el de secundina , hollin y cuerno de ciervo tienen muchas viitudes, pero la prin- cipal es la sudorífica ; el antiepiléctico ya Jo dice su nombre ; el de sal y nitro son muy atemperantes , y el theriacal contra la peste , fiebres malignas y todas las enfermedades pestilentes
Basta de espíritus ( le dixe ) y veamos algunas acey- tes esenciales , que de ellas es preciso que estés muy prevenido ; porque aunque su composición es trabajosa, es de poco valor : y estas selvas , montes y valles te franquean en las estaciones de los años los mas virtuo- sos vejetables , y puedes escogerlos en aquella sazón que previenen los autores ; porque es cierto que la yerba buena , espliego , ^nejorana , salvia y romero es preciso cogerlas en tiempo que esten preñadas de sus simientes , porque entóneos tienen mas aceyte ; otras es necesario cortarlas en las menguantes de la luna , á otras en las crecientes : á unas en la conjunción y á otras en la oposición ; pues no es dudable , que en unos aspectos se hallan con mas virtud y mas xugo to- dos los sublunares que en otros , por la grande obediencia con que ha querido que vivan el Autor de la natura- leza á los influxos y causas superiores. Si alguna va- nidad tengo de lo' exquisitamente trabajado de mi bo-
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tlquiri' ( dixo el Hermitaño ) es haberme arreglado á las observaciones que encargan los chímicos sabios, así en la colección de yerbas , raices y simientes , como en^cl tiempo de graduar en la separatoria las cocciones, destilaciones y esencias de todos los extractos ; pues es cierto que no se puede obrar según arte y christiana- mente sin la atención al infliixo celestial ; porque no es dudable , que mayor virtud tendrán las plantas co- gidas en la estación de la primavera que en la del otoño ; y éstas , el tiempo que viven , es preciso que gocen de todos los estados de la edad , como el hom- bre ú otro qnalquera animal ; y como estos brotan mayor actividad y fortaleza en la juventud que en la vejez , del mismo modo sucede ( como por la experien- cia lo vemos ) en los vejetables ; y negar esta comuni- cación es ofender al Cielo y á la tierra. Es verdad que para , conocer y determinar la buena hora para es- coger y fabricar , es necesario estar instruido de los pre- ceptos prácticos de la Astrología : y aunque yo no he saludado sus principios , me ha gobernado hasta hoy tu pronóstico : pues leyendo en él los signos en que entra y sale el sol , y los aspectos que hace este planeta con la luna y los demas astros , obro en aque- llos días según el acuerdo y mandato de los autores chímicos , que los mas viviéron atentos á este cuidado poderoso de las estrellas. Guarda ( le dixe yo ) en tu seno ese dictámen y favor que haces á la Astrología, que si te lo huelen los Médicos borros de estos parti- dos ó los reverendos mulos de la Corte , te han de quemar á sátiras , que como ellos son los mas encar- gados , y son los que mas la ignoran , no pueden su- frir que les echen á los ozicos sus necedades.
. Yo , amigo mió , estoy aquí escondido de todas sus
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Conversaciones 'Físico-Medicas y Chvnicas. 49 blasfemias ( acudió el Ermitaño ) me sujeto á lo que me mandan los príncipes , y me burlo de las bachille- rías ■ de todos esos autorcillos , que solo escriben hincha- dos de soberbia y vanagloria , para hacer ruidosa osten- tación de su ingenio , sin acordarse de los bienes ni los males del público. Y soy tan apasionado al con- sejo de los príncipes antiguos de la Filosofía y Medi- cina , que te h« de deber me impongas en algunos preceptos astrológicos , aquellos que puedan servirme en mi práctica : de modo , que no deseo mas que unos elementos prácticos para conocer el estado del Cielo, que ya sé , que es estudio dilatado el de la teórica de los planetas. Yo te doy palabra , de que luego que me restituya á Madrid , donde tengo mis papeles , te remitiré unas tablas breves , que tengo en una carti- lla astrológica , que la he fabricado con el cuidado de instruir al público en algo de esta facultad , pues, como has visto , está tan ignorada en España , que su total ignorancia la ha puesto en el desprecio , y abo- minación que padece : estas tablas y otra cartilla de cómputos eclesiásticos , y preceptos rústicos , te las en- viaré explicadas con tal claridad , que tu solo , sin otra voz viva que los números y las expresiones , podrás entender todos sus sistemas ; y si acaso se te ofreciere alguna difícultad , escríbeme , que yo te sacaré de las dudas que te suspendan , y ahora veamos esos aceytes, que la digresión ha sido bastante larga.
Mira , pues , en esta tabla los aceytes , que te he dicho ( dixo él ) y regístralos , y pónlos al olfato , que no te ofenderá su empireuma. Muy preciosos están ( le respondí ) después de haberlos examinado : ya sé el modo de destilarlos, y algo de sus virtudes ; pues la que contienen todas estas esencias , sirve para afectos Part. II, a ce-
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cefálicos , estomacales , neruinos y histéricos , untan- do con ellos la parte.
Tienes algunos licores exquisitos? ( le pregunté) No muchos , me dixo ; pero verás los que guardo ; y es el primero el elixir vite de Qiiercetano , el de Himon^ - cío , el de propiedad de Paracelso , y el uterino de Jiinhn , que todos son admirables , y en cada uno se manifiestan benignas virtudes estomáticas , histéricas, capitales ; y en fin , son medicinas universales. Son muy buenos ( le dixe ) y ténlos sellados ; porque como el menstruo en que está disuelta la virtud de los in- gredientes es volátil espirituoso, con facilidad se exhala.
En lo último de los andenes tenia una caxa con varios pomitos ; registrélos , y vi que contenian al- gunas tinturas : muy aficionado soy ( le dixe ) á estas tinturas ; pues además de ser apacibles á la vista sus transparentes colores, son famosas las virtudes que con- tienen. Supongo que se diferencian en poco de los eli- xires y las esencias , aunque esos tienen la virtud uni- da y mas copiosa , y estas otras pierden algo en la filtración , pero generalmente se llevan muy poco. Al- cánzame ( proseguí yo ) aquel pomillo , que al trans- parente de la luz me ha parecido cosa esquisita. Sí lo es ( me respondió ) es una poquita de la tintura de la luna ^ hecha con el agua analtina, que me pidiéron los dias pasados para un caballero , que padecía un dolor nefrítico , y sirvió también para un Monge que estaba mortificado de un afecto de orina. Otras tin- turas tengo de los metales , ménos la del oro , porque es muy costosa , y habia caido en la tentación de sa- carla , y tenia menstruo prevenido de mi satisfacción , y ya determinado de seguir á Lemorcio , que éste enseña la Operación mas pronta y mas fácil , pues se hace con
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Conversaciones Fístco-Afédtcas y Chimicas. 5 1 el espíritu de sal armoniaco y ácido dulce. Bien ha- ces en huir este gasto , porque la misma virtud halla- rás en otras medicinas ménos costosas que hemos vis- to ya : si la tintura del oro absorve el ácido fixo de nuestros cuerpos , y corrige la acrimonia de los hu- mores , la diarrea , los fluxos del útero y del vien- tre , no te' hace falta teniendo el Nepente ^ que es el príncipe de las medicinas. Veamos otra cosa ( le dixe ) y á este tiempo me puso en la mano la tintura del antimonio ; y vista , le dixe , está bien cxecutada ; ya sé que se dispone con la sal de tártaro y espíritu de vino , y vale mucho para purificar la sangre , que co- mo medicina alkalina destruye el ácido de los humo- res : él es anticacéltico , y sirve contra muchas enfer- medades.
Supongo que tendrás la tintura de corales ( le dixe) hay está todavía la cera que me sobró , y el espíritu de vino para su formación. Algunos tienen en mucha estimación esta tintura , como la de perlas , esmeral- das ^ jacintos^ y otras de los cuerpos duros terrestres; pero realmente no son mas que unas soluciones hechas en ácidos , que sirven de muy poco en la- Medicina. Muéstrame la de mirra , la de castóreo , de kermes , que son mas del caso. ( le dixe ) Ae¡uí las tienes ( me res- pondió ) y algunas mas que las estimo en mucho , por- que las tengo muy experimentadas ; y si quieres, verás la de azufre , la de hierro y la de tártaro , que también las tengo. Basta ( respondí ) ya sé sus efectos y modo de hacerlas , y en éstas conozco tu actividad y cuidado.